Viernes, Septiembre 15, 2017

Curación
LA VIDA DIVINA RESTAURA MI CUERPO A SU ESTADO NATURAL DE SALUD.

Cuando no me siento bien, hago una pausa, me aquieto y sosiego mi mente. En oración, recuerdo que yo soy la creación amada de Dios. Sé, profundamente, que mi verdadero estado de ser es salud y perfección. Afirmo silenciosamente: La vida divina restaura mi cuerpo a su estado natural de salud. Descanso según la energía de Dios bendice cada parte de mi cuerpo.

Al recordar y tener fe en la verdad de mi herencia sagrada, el patrón espiritual de vida perfecta actúa sobre mi cuerpo para restaurarlo a su estado natural de salud. Las células, los órganos y los tejidos son revitalizados, renovados y restaurados. Me lleno de energía. Afirmo sanación y amor para mi cuerpo. La vida y la salud divinas irradian por medio de mí ahora.

En ti se halla el manantial de la vida, y por tu luz podemos ver la luz.—Salmo 36:9