Viernes, Octubre 3, 2014

AL PERDONAR, SOY LIBRE.

El perdón es un acto de amor, tanto para mí como para los demás. Perdono para limpiar mi corazón de la negatividad y mantenerme abierto al amor de Dios.

El perdón no es para la otra persona, es para mí. Cuando perdono dejo ir el juicio, el dolor y el resentimiento para avanzar hacia una vida de libertad. Al perdonar a otros, me amo lo suficiente para ser libre. Elijo ver de manera diferente la situación que me causó dolor. Cada experiencia me brinda la oportunidad de aprender, y elijo ser vencedor en vez de víctima. El amor de Dios obra en todas las situaciones. El perdón me libera para enfocar mi atención en lo que es verdadero y eterno: nuestra unidad con Dios y con los demás.