Viernes, Octubre 23, 2015

YO SOY AMADO COMPLETA Y DIVINAMENTE.
Hay momentos en los que he anhelado una representación física del amor de Dios. Este anhelo parece provenir de lo profundo de mi corazón. Hoy, sé dirigirme a mi interior para sentir el amor divino. En vez de depender de los demás, dependo de Dios.

Siento paz interna cada vez que oro. Al acudir a mi santuario interno encuentro consuelo. Me dirijo a ese lugar ahora. Descanso y respiro profundamente. En este momento, siento mi unidad con Dios. Inhalo, respirando el aliento del Espíritu que limpia y libera. Soy renovado. Estoy en calma y en paz.

Termino mi momento de oración con un sentido profundo de que soy amado. Sé que nunca estoy solo. ¡Nada puede perturbar mi paz mental porque soy uno con Dios!

Como ciervo sediento en busca de un río, así, Dios mío, te busco a ti.—Salmo 42:1