Viernes, Noviembre 28, 2014

DESCANSO EN EL AMOR DEL ESPÍRITU, SABIENDO QUE TODO ESTÁ BIEN.

El resplandor del sol en la cara, el abrazo amoroso de un amigo, una cobija suave, la luz de una vela, un baño caliente, música hermosa… todo esto me brinda consuelo. Sé cómo crear un ambiente propicio para mi cuerpo, mi mente y mi alma con ternura y amor.

La conciencia con la que hago algo es tan importante como mis acciones. Cuando estoy consciente del amor eterno del Espíritu, cada actividad de bienestar me bendice más profundamente. Mi conciencia de Dios me brinda el consuelo más profundo de todos. Cualquier manera que elija para aquietarme en cuerpo, mente y espíritu, lo hago sabiendo que soy amado eternamente. Y en el amor del Espíritu, ¡todo verdaderamente está bien!

¡Que tu amor me sirva de consuelo, conforme a la promesa que me hiciste!—Salmo 119:76