Viernes, Mayo 8, 2015

DIOS ES MI FUENTE DE SEGURIDAD.

El amor de Dios me protege y envuelve con calidez y fortaleza en momentos en que experimento el frío del temor. Me siento seguro y a salvo porque Dios es mi manantial interno de valor. Al conectarme con mi Fuente, puedo sentir que Su energía poderosa fluye desde mi corazón, reavivando todo mi ser y dando sentido a mis actividades.

Dios me da la seguridad de que todas mis necesidades serán satisfechas —desde mi comodidad física hasta sentirme amado. Soy sano y estoy protegido, porque como dice un himno religioso: “No hay lugar donde Dios no esté”. Soy uno con el Único Poder. Partiendo de mi centro de seguridad, avanzo con confianza y valor. ¡El amor de Dios me protege, y soy libre!

El Señor te protege en todos tus caminos, ahora y siempre.—Salmo 121:8