Viernes, Mayo 6, 2016

CON GOZO EN MI CORAZÓN, TIENDO UNA MANO AMIGA A LOS DEMÁS.
Cada día está compuesto de 1440 minutos, lo que equivale a numerosas oportunidades para ayudar a otros: bien sea abriendo una puerta, ayudando a un vecino, sirviendo de voluntario, etc.

Alguien dijo una vez: “Nunca te canses de hacer pequeñas cosas por los demás. A veces, esas pequeñas cosas ocupan la mayor parte de sus corazones”. Estas palabras nos recuerdan lo poderosas que pueden ser nuestras acciones. Los actos sencillos de bondad son importantes porque crean un fluir de amor y gratitud. Un día infeliz puede tornarse agradable con sólo sonreír o escuchar a alguien. Al continuar con mi día —mis 1440 minutos— permanezco listo y espero oportunidades para ayudar a los demás.

Si ves caído en el camino un asno o un buey propiedad de tu compatriota, no te hagas a un lado; ¡ayúdalo a levantarlo!—Deuteronomio 22:4