Viernes, Mayo 1, 2015

TOMO TIEMPO PARA EL DESCANSO Y LA REFLEXIÓN.

Al despertar, medito y digo una oración de gracias por el día que comienza. Descansado y revitalizado, me comprometo a aprovechar este día al máximo. Sé que tengo todo lo que necesito para afrontar cualquier situación con éxito. Si comienzo a sentir estrés, tomo un momento para conectarme con Dios. Cierro los ojos y visualizo una escena hermosa y serena. Al darle la bienvenida a la Vida plenamente, emerjo renovado y con nueva energía.

Hago pausas durante el día para respirar profundamente y experimentar la presencia de Dios. Antes de acostarme, me preparo para dormir como lo hago al comienzo del día: orando y meditando. Siento gratitud por el tiempo que tomé para conectarme con Dios.

Jesús les dijo: “Vengan conmigo ustedes solos, a un lugar apartado, y descansen un poco”.—Marcos 6:31