Viernes, Junio 19, 2015

A MEDIDA QUE LAS CREENCIAS ERRÓNEAS SE DISUELVEN, RECLAMO MI BIEN ABUNDANTE.

A veces, puede que me sienta abrumado, limitado o incompetente. Pero hoy determino quitarles poder a tales ideas y su efecto en mí. Elijo ver lo que creo, en vez de creer lo que veo. En el Evangelio de Mateo está escrito: “Pidan, y se les dará, busquen, y encontrarán, llamen, y se les abrirá”.

Pido a Dios que elimine de mi mente todo pensamiento erróneo. Busco las riquezas del reino celestial en mí y a mi alrededor. Llamo a la puerta de mi bien. Las creencias antiguas y negativas acerca de mí mismo se disuelven. Éstas son reemplazadas con visiones de mi Ser magnífico y más elevado. Reclamo mi derecho a la abundancia del reino de Dios. Sé, sin duda alguna, que Dios es bueno.

En cuanto a su pasada manera de vivir, despójense de su vieja naturaleza … renuévense en el espíritu de su mente.—Efesios 4:22-23