Viernes, Julio 10, 2015

MIS BUENAS INTENCIONES SE CONVIERTEN EN MI REALIDAD.

Comienzo mi día con las mejores intenciones —me levanto temprano, hago ejercicio, medito y como un desayuno saludable. Estoy en contacto con Dios durante el día. Mis buenos propósitos promueven una actitud positiva. ¡Anticipo un buen día!

Mantengo mis intenciones aunque encuentre obstáculos en el camino: demoras para llegar a mi destino, perder alguna cita o tener un encuentro con una persona descortés. Nada ni nadie puede disuadir mi deseo de mantenerme positivo. Las circunstancias no están a cargo de mi vida—¡yo lo estoy! Las decisiones que tome momento a momento reafirman mi capacidad de recuperación y superación ante cualquier obstáculo.

Procurando hacer las cosas honradamente, no sólo delante del Señor sino también delante de los hombres.—2 Corintios 8:21