Viernes, Diciembre 12, 2014

DOY DE CORAZÓN, ¡Y SOY RICAMENTE BENDECIDO!

El optimismo y el pesimismo a menudo son definidos como ver un vaso medio lleno o medio vacío. El pensamiento de prosperidad ve el vaso completamente lleno con dos elementos diferentes: agua y aire. Hoy determino pensar prósperamente. Sé que la abundancia es mucho más que posesiones materiales. Prospero en mis relaciones personales cuando nos apoyamos mutuamente.

Soy rico en salud cuando cuido de mi mente y mi cuerpo comiendo alimentos nutritivos, haciendo ejercicio y pensando de manera positiva. Si experimento escasez, me pregunto: ¿Cómo puedo participar más plenamente en el ciclo de dar y recibir? Puedo servir de voluntario o ayudar a alguien. Al pensar de manera próspera, ¡soy bendecido!

El que atiende a la palabra, halla el bien; ¡dichoso aquél que confía en el Señor!—Proverbios 16:20