Viernes, Diciembre 11, 2015

LA LUZ DE CRISTO ILUMINA MI CAMINO.

Aveces, quizás sienta que estoy congelado en un lugar de mi viaje espiritual. En tales momentos, reconozco el fluir natural de la vida. Así como el sol se eleva por encima de montañas nevadas ofreciendo su luz dadora de vida y convirtiendo la nieve y el hielo en agua, el amor de Dios está disponible para transformarme con su calor.

Cierro los ojos y recuerdo mi unidad con lo Divino. La luz crística ilumina mi camino, guiándome hacia la calidez del amor de Dios. Experimento la verdad de mi ser: soy uno con todo el amor del universo. Cada momento en el Silencio profundiza mi conciencia de unidad. Saber que mi camino es iluminado divinamente me brinda paz. Si surge una sombra de duda, recuerdo: La luz crística aclara mi camino.

Yo amo a los que me aman, y los que me buscan, me encuentran.—Proverbios 8:17