Viernes, Agosto 8, 2014

AL ENTRAR A LA QUIETUD EN MÍ, SIENTO PAZ.

Aun en medio del caos, permanezco centrado. En el punto de quietud entre mis pensamientos o respiraciones descubro un océano de paz infinita. Tomo paz de la fuente de quietud en mí y la comparto con el mundo mediante mis pensamientos, palabras y acciones.

Mi paz interna surge como una marea que baña suavemente la playa de mi vida. Siento serenidad en la cadencia de mis pasos y en el movimiento de mi cuerpo. Al interactuar con los demás, escucho abiertamente y nuestros diálogos fluyen fácil y satisfactoriamente. La paz en mi interior da forma a mi experiencia de vida. La paz divina me bendice y bendice a las personas a mi alrededor.