Viernes, Agosto 29, 2014

ENCUENTRO CONSUELO Y ESPERANZA EN EL BIEN INFINITO DE DIOS.

Puede que nos sintamos entristecidos o desconcertados por ciertos acontecimientos. Sin embargo, aun cuando nuestro espíritu está decaído, sólo necesitamos acudir a nuestro Cristo morador para sentir fortaleza, consuelo, fe y valor.

Gracias al poder de nuestro espíritu crístico interno, tenemos la fortaleza para enfrentar cualquier reto. Gozamos de la sabiduría y la comprensión divinas. La paz y el bienestar son siempre nuestros. No hay dolor en el mundo que el Espíritu morador no pueda sanar. En Dios encontramos consuelo y esperanza perdurables. Al sentir amor por la vida y tener la voluntad de seguir adelante, experimentamos que nuestra fe y valor renacen.