Viernes, Agosto 1, 2014

HONRO MI NATURALEZA ETERNA AL VIVIR CON ENTUSIASMO Y GRATITUD.

La esencia de mi ser no tiene edad. La chispa de divinidad en mí es eterna. Existió antes de mi nacimiento y continuará, aún más allá de mi cuerpo físico.

¡Qué bendición recibo al saber que esta parte de mí, que es la más real, es por siempre fresca y vibrante! Según atesoro recuerdos, sabiduría, crecimiento espiritual y una cantidad de lecciones aprendidas a lo largo de mi vida, comprendo que mi naturaleza fundamental permanece sin edad.

No importa cuál sea mi edad cronológica, mi espíritu es tan nuevo como un capullo. Me visualizo en el fluir de todo lo que Dios es. Honro mi naturaleza eterna al vivir este día con entusiasmo y gratitud.