Viernes, Abril 24, 2015

PRENDO, CREZCO Y PROSPERO EN LA ESCUELA DE LA MADRE NATURALEZA.

Tal como ocurre conmigo, las plantas y los animales prosperan en una variedad de condiciones. Cuando me siento en el fluir de la abundancia, canto como los pájaros. Cuando necesito amor o paz, recuerdo cómo los animales se adaptan para encontrar comida y agua a medida que las condiciones cambian.

Veo cómo un árbol da fruto libremente, y ofrezco mis regalos sin esfuerzo. Toco una flor delicada y me prometo honrar mi vulnerabilidad. Siento la tierra sólida bajo mis pies o suelta en mis manos. A veces, vivo en el terreno sólido de lo conocido; otras, mi vida es un campo fértil para nuevas ideas. Acojo las enseñanzas de la naturaleza y soy bendecido.

Fíjense en los cuervos: no siembran ni cosechan, ni tienen granero ni troje; sin embargo, Dios les da de comer.—Lucas 12:24