Sábado, Noviembre 1, 2014

SOY VALEROSO, TRIUNFANTE Y FUERTE DE CORAZÓN.

Puede que yo tenga gran fortaleza física, capacidad mental o ambas. Sin embargo, éstas no son la fuente de mi verdadero poder. Sólo la presencia de Dios en mi corazón puede darme el ánimo y el valor necesarios para vencer cualquier reto.

Avivo mi fortaleza interna al vincularme con Dios en el Silencio. El Espíritu en mí me anima a ser amoroso, auténtico y valiente. Vivo sin temor a medida que Dios me inspira a avanzar con confianza y entusiasmo. Afronto todo reto con entereza y fe, sabiendo que Dios está conmigo.

Animado por el Espíritu, logro todo lo que tengo que hacer con una seguridad profunda. ¡Gracias al Espíritu morador, vivo triunfante y valerosamente!

Ustedes, los que esperan en el Señor, ¡esfuércense, y cobren ánimo!—Salmo 31:24