Sábado, Mayo 7, 2016

VEO CLARAMENTE A TRAVÉS DE LOS OJOS DE DIOS.

Montarme en un globo puede ofrecerme una perspectiva más elevada; del mismo modo, yo puedo llevar mi mente y mi corazón a un lugar elevado del ser. Sencillamente con imaginar que soy llevado a una altitud más resplandeciente, más llena de luz, logro una nueva visión de mi vida.

Cuando los acontecimientos externos me inquietan, hago una evaluación mental. Al cerrar los ojos y alinearme con la Presencia moradora, comienzo a sentir un cambio en mi conciencia. Mi corazón se expande y todo mi ser se llena de la luz de Dios. Los aparentes problemas se disipan a medida que una nueva energía y vibración disuelven cualquier punto de vista antiguo y no deseado. Elevo mi perspectiva al mirar la vida con nuevos ojos.

Los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos están atentos a sus oraciones.—1 Pedro 3:12