Sábado, Junio 27, 2015

HAGO EL VOTO DE AMAR SIEMPRE A DIOS.

El ver el resplandor del amor compartido entre parejas me inspira a confirmar mi voto en mi relación personal con el Espíritu divino. Amaré para siempre a Dios. Al renovar mi compromiso, también renuevo mi contrato sagrado para amarme, amar a mi familia y a mis amigos.

Los adoro y siempre los adoraré. Amo a las personas especiales en mi vida sin reservas ni condiciones. Estoy aquí para apoyarlas y ayudarlas —para bien o para mal.

A medida que la presencia de Dios llena mi corazón y mi alma, prometo ejercitar la paciencia, la comprensión, la compasión y el perdón. Nuestro amor está establecido en Dios, proviene de Dios y, por ende, es sagrado.

Así que deben amarse unos a otros con corazón puro y con todas sus fuerzas.—1 Pedro 1:22