Miércoles, Septiembre 23, 2015

ESTOY EN UN ESTADO CONSTANTE DE REJUVENECIMIENTO.
La naturaleza me maravilla. La Tierra mantiene ciclos de renacimiento, de opulencia, de dejar ir y de reposo. Yo sigo su ejemplo en mi propia vida. Mi día incluye momentos de trabajo, de entretenimiento, de oración y de descanso.

Me preparo para una noche de reposo dejando ir los sucesos del día, ¡y me levanto listo para darle la bienvenida a lo que la vida me ofrezca! La naturaleza se transforma y se llena de belleza acogiendo cada cambio sin lucha ni esfuerzo. De manera similar, yo acepto los ciclos de mi vida sin afán o preocupación.

Honro la actividad divina que obra en mí. Yo, tal como la naturaleza, estoy en un estado constante de rejuvenecimiento.

“¡Que haya lumbreras en la bóveda celeste, para que separen el día de la noche y sirvan de señales para las estaciones, los días y los años!­”—Génesis 1:14