Miércoles, Octubre 21, 2015

ALINEO MI MENTE Y CORAZÓN CON LA CURACIÓN.

Toda curación comienza cuando alineo mi corazón y mi mente con la visión de Dios para mí. Soy perfectamente sano —vibrante en mente, cuerpo y espíritu. Invierto en mi salud pasando tiempo en comunión con Dios. Digo oraciones de gratitud por mi facilidad de movimiento y vigor. Sustento mi corazón meditando y entrenando mi mente con palabras positivas.

Guiado por el Espíritu, tomo decisiones saludables en cuanto a la alimentación y al ejercicio. Soy consciente de mi lenguaje y evito cualquier charla que me desanime. Alineo toda parte de mi ser con los principios de Verdad. Al hacerlo, veo que la curación a todo nivel no sólo es posible sino inevitable. Soy uno con Dios —sano, íntegro y saludable.

Quitaré de en medio de ti toda enfermedad.—Éxodo 23:25