Miércoles, Noviembre 12, 2014

CONFÍO EN EL ESPÍRITU DE DIOS EN TI, Y SÉ QUE TODO ESTÁ BIEN.

Quizás a veces desee que mis seres queridos piensen o actúen de manera diferente. Puede que me preocupe pensando que sus acciones y decisiones les causarán daño o infelicidad. Deseo que ellos estén receptivos a las bendiciones de la vida.

No importa lo bien intencionado que yo pueda ser, me libero y libero a mis seres queridos de mi preocupación. Los entrego a Dios y confío en que estarán a salvo. Así como la Presencia es fuerte en mí, lo es también en ellos. El espíritu de Dios obra en sus vidas. En vez de preocuparme, oro afirmativamente: El espíritu de Dios está contigo y en ti. Te veo como Dios te ve, con amor. Todo está bien. Tengo fe en que mis seres queridos están al cuidado divino.

El Señor no dejará que resbales; el que te cuida jamás duerme.—Salmo 121:3