Miércoles, Julio 5, 2017

Prosperidad
LA INFINITA BONDAD DE DIOS FLUYE HACIA MÍ Y POR MEDIO DE MÍ.

Si no se le obstruye, un arroyo lleva un fluir perenne de agua refrescante a todo en su ruta. De manera similar, un arroyo de conciencia divina que fluye libremente me refresca y revitaliza. Gracias a esta conciencia, nuevas oportunidades me son reveladas.

No existe límite para la abundancia de Dios que fluye hacia mí y por medio de mí, así que no construyo barreras a mi bien negando lo que es posible. De mí depende mantener en movimiento el libre fluir de la bondad de Dios. Al sostener esta verdad en mente y corazón, participo en la corriente de la prosperidad que bendice a aquellos con quienes interactúo, lejos o cerca, y a mí. La infinita bondad de Dios fluye hacia mí y por medio de mí .

Verán si no les abro las ventanas de los cielos y derramo sobre ustedes abundantes bendiciones.—Malaquías 3:10