Miércoles, Enero 6, 2016

ESTOY RECEPTIVO A DAR Y RECIBIR LOS REGALOS DEL ESPÍRITU.

Llevo mi vida con una mente y un corazón abiertos. Mis encuentros con los demás son en sí regalos. También puede que nos demos otros regalos, tales como gestos de aprecio, asistencia financiera o una comida casera. Mas los mayores regalos —los regalos del Espíritu— no vienen en una caja. Por el contrario, vienen del corazón. Estos regalos incluyen bondad, gozo, compasión y amor.

Al estar receptivo a lo que otros me ofrecen, recibo su afecto, sabiduría y experiencia. También estoy listo para compartir. Creo un canal para que el Espíritu fluya por medio de mí. Dios me guía a ser una bendición para los demás compartiendo mi tiempo y mis talentos. Con gratitud y una actitud afable, veo que la vida está llena de regalos para dar y recibir.

Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.—1 Corintios 12:4