Miércoles, Enero 20, 2016

CONFÍO EN MI SABIDURÍA INTERNA PARA QUE ME GUÍE A LA SALUD PERFECTA.

Según este nuevo año comienza, decido dar prioridad a mi salud. Fijo metas para mi cuerpo físico, así como también para mi salud emocional y espiritual. Me visualizo y visualizo mi vida en un estado de salud. No necesito dirigirme a fuentes externas como revistas, la Internet u otras por sugerencias.

Confío en que mi sabiduría interna me ayudará a fijar mis metas. Durante un momento de contemplación silenciosa, pregunto: ¿qué pasos debo dar este año para mejorar mi salud física, emocional y espiritual? Afirmo que soy una expresión única del Cristo.

Nadie conoce mis necesidades mejor que yo. Confío en las respuestas que emanan del Silencio. Establezco la salud cuando permito que el Espíritu guíe mis decisiones cada día.

¡Tú me restablecerás y me prolongarás la vida!—Isaías 38:16