Miércoles, Diciembre 24, 2014

CRISTO RENACE EN MÍ.

Así como María esperaba con gozo la llegada de Jesús, aguardo el renacer del Cristo en mí con gran ilusión. Este renacer aviva mi deseo de compartir mis regalos únicos con el mundo —regalos de amor, armonía y paz inspirados por el Espíritu.

Por medio de su ejemplo y su mensaje, Jesús nos mostró cómo tener una relación personal profunda y significativa con Dios. Él nos enseñó a honrar nuestra divinidad —el Cristo en cada uno de nosotros. Celebro el nacimiento de Jesús y el renacer del Cristo en mí al dar y recibir partiendo de un corazón lleno de gozo. También celebro el potencial divino en cada persona. Gracias a nuestros dones, todos contribuimos a la conciencia de amor que Jesucristo trajo al mundo.

Les traigo una buena noticia, que será para todo el pueblo motivo de mucha alegría.—Lucas 2:10