Miércoles, Diciembre 17, 2014

UNA LUZ ILUMINA TODO EL UNIVERSO.

En el invierno, cuando la luz natural es escasa, muchas tradiciones religiosas celebran días de fiesta con luces artificiales. La fe es representada como nuestro consuelo en la oscuridad. Tan variadas como pueden ser las celebraciones, todas reconocen la única Luz que ilumina todo el universo.

Todos somos chispas de la única Luz. Al apreciar la Luz en cada uno de nosotros, disipamos la oscuridad de la separación. Al reconocer que todos somos rayos de la misma Luz, las barreras desaparecen y vemos a cada persona como la imagen y semejanza de Dios.

Al vivir en unidad y permitir que nuestras luces resplandezcan, disipamos la oscuridad del temor, la ignorancia y la escasez. Nada es más fuerte que la Luz de Dios que resplandece en cada uno de nosotros.

¿No nos ha creado un mismo Dios?—Malaquías 2:10