Miércoles, Agosto 12, 2015

BENDIGO A OTROS CON MIS ORACIONES.

Todos experimentamos altibajos. Los sentimientos oscilan entre el júbilo y la angustia, la esperanza y la desesperación. Así como las emociones no duran para siempre, las situaciones que las causan tampoco lo hacen. Cuando veo que un ser querido u otra persona pasa por una situación difícil, oro.

Reconozco sus sentimientos con amor y empatía. Miro más allá de sus circunstancias a la Verdad inmutable de quienes son: Dios expresándose como vida. Los visualizo saludables, prósperos y llenos de paz. Los rodeo con luz y amor. Juntos podemos reír y llorar. A través de todo, damos gracias porque Dios se expresa en y como nuestras vidas.

Yo soy el Señor, tu Dios, que te sostiene por la mano derecha y te dice: “No tengas miedo, que yo te ayudo”.—Isaías 41:13