Martes, Septiembre 8, 2015

TENGO FE EN LA DIRECCIÓN DIVINA.
Al caminar por los senderos en una reserva natural, encuentro que señales marcan el camino. Pero a medida que ando por el bosque de la reserva, puede que la vía no sea clara; mas confío en las señales y sigo la senda que me llevará a mi destino.

Del mismo modo, al comenzar nuevos proyectos, tomar decisiones importantes o sanar relaciones personales, tengo fe en la dirección divina. No necesito ver todo el camino antes de comenzar. Sé que Dios guía cada etapa de mi viaje —aun cuando no vea claramente al otro lado del recodo. Qué alivio me brinda dejar ir la necesidad de conocer cada detalle. Si encuentro obstáculos, los considero puntos de apoyo. Todo me lleva hacia mi destino divino cuando ejercito mi fe en el poder de Dios.

Si tuvieran fe como un grano de mostaza … ¡Nada sería imposible para ustedes!—Mateo 17:20