Martes, Octubre 28, 2014

DEMUESTRO MI FE CON CADA PENSAMIENTO, PALABRA Y ACCIÓN.

Estoy profundamente enraizado en el conocimiento de que Dios es mi fuente. La fe es mi fundamento. Nada puede perturbar mi fe. Si una condición parece tener poder sobre mí, regreso a la Verdad: Dios y yo somos uno. Si Dios no puede ser movido, yo no puedo ser movido. No puedo fallar porque soy uno con Dios, el Perfecto, el Infalible, el Creador.

Demuestro fe con cada pensamiento, palabra y acción. Utilizo un lenguaje positivo y me mantengo firme ante la adversidad. Mi base de fe es fuerte y nada puede sacarme de mi centro. Como una secoya erguida y alta, echo raíces profundas en mi fe. Soy fuerte. Soy invencible. Estoy lleno de fe.

Deben comportarse como quienes pertenecen a Cristo, con profundas raíces en él, firmemente basados en él por la fe.—Colosenses 2:6-7