Martes, Mayo 19, 2015

AL ENFOCAR MI ATENCIÓN EN DIOS ME SIENTO DESCANSADO Y RENOVADO.
Mi cerebro tiene una capacidad asombrosa para procesar información y encontrar soluciones. Sin embargo, a veces puede que encuentre difícil poner mis ideas en orden y enfocar mi atención en lo que es importante. En tales ocasiones, me detengo, respiro profundamente y llevo la actividad de mi mente a la meditación silenciosa y a la oración.

Permito que mi mente se aquiete, doy un descanso a mi cerebro activo y enfoco mi atención en Dios. Cuando medito, mi mente se aquieta y puedo prestar atención plena al Espíritu interno. Según mantengo mi atención en Dios, todo se aclara —y además me siento descansado y renovado.

Vengan a mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar.—Mateo 11:28