Martes, Julio 29, 2014

EL PODER ARMONIZADOR DE DIOS OBRA EN Y A TRAVÉS DE CADA ÁREA DE MI VIDA.

Si siento que las situaciones en mi vida no están en sincronía, hago una pausa para orar. Al ir a mi interior, regreso a mi centro. Oro para comprender cómo estar en armonía con lo Divino. Recuerdo que “todas las cosas trabajan juntas para bien”. Un poder mayor obra en mi vida y en las vidas de mis seres queridos.

En la quietud de la oración, descanso y dejo ir cualquier inquietud. Doy gracias por el poder y la presencia de Dios. Mi vida se desenvuelve tal como debe, y soy paciente. En armonía con Dios, sé lo que debo hacer y cuándo hacerlo. Todo está bien. Descanso en esta conciencia llena de paz y recibo dirección, aprecio y gozo.