Martes, Febrero 23, 2016

Empatía

DEMUESTRO SENSIBILIDAD A LOS SENTIMIENTOS DE LOS DEMÁS.

Si alguien preciado para mí experimenta un momento difícil, puede que piense en cómo ayudar. Alimentos o transporte puede que sean apreciados, sin embargo, mi presencia compasiva es el mayor regalo que puedo dar. Voy a mi interior en oración para conectarme con la sabiduría de Dios, dejando ir cualquier suposición o expectativa. Abro mi corazón y mente para escuchar y comprender plenamente lo que la otra persona siente.

La empatía es una extensión natural de mi amor, así que mis experiencias no tienen que reflejar la de otra persona para poder sentir conmiseración. Simplemente abro mi corazón y mantengo un espacio sagrado. Ayudo a mis seres queridos afable y comprensivamente. La sabiduría divina guía mis palabras y acciones.

De mis labios brotará sabiduría; de mi corazón, sagaces reflexiones.—Salmo 49:3