Martes, Febrero 2, 2016

ABRO MI CORAZÓN DE PAR EN PAR PARA SERVIR A LA HUMANIDAD.

Para prepararme, puede que cada mañana planifique mi horario. Mas también tomo un momento para preguntarme: “¿Qué puedo hacer hoy por otra persona?” La respuesta es que puedo expandir mi corazón más allá de mis deseos inmediatos para ayudar a los demás.

Comienzo aquí mismo donde estoy. Mis pensamientos y sentimientos van más allá de mi entorno personal. Estoy vinculado divinamente con toda la creación. Al enfocarme en las necesidades de los demás, salgo de mis preocupaciones. Siento gozo cuando contribuyo al gran círculo de la humanidad.

La unidad que siento con toda manifestación de vida me recuerda que ésta es una vida maravillosa, y que soy parte de algo mayor.

Ámense los unos a los otros de todo corazón.—1 Pedro 1:22