Martes, Enero 26, 2016

LA PRESENCIA MORADORA DE DIOS ES MI PAZ.
La presencia de Dios está en mí y a mi alrededor —como un amigo alentador siempre presente. Tengo acceso constante a la quietud silenciosa del Espíritu. Siento a Dios cuando aprecio el bien en los demás y en mí. Al dirigirme a mi interior y conectarme con la energía apacible de Dios, todo estrés o ansiedad se disipa.

Sé que Dios obra para mi mayor bien, y confío en mí mismo. Al reconocer lo Divino en los demás, interactúo con ellos de maneras amables y cordiales. Mis relaciones personales se fortalecen y creo vínculos pacíficos adondequiera que voy. Me siento seguro y en calma porque la quietud serena de Dios mora en mí —Su presencia es mi paz.

Por lo demás, hermanos, regocíjense, … Y el Dios de la paz y del amor estará con ustedes.—2 Corintios 13:11