Martes, Diciembre 8, 2015

EL ESPÍRITU DE DIOS ME CONSUELA Y FORTALECE.

Un gato o un perro no sabe por qué su amo está molesto o triste, simplemente sabe que necesita consuelo, y lo acaricia con el hocico o se acurruca con él como para decirle “estoy aquí, todo va a estar bien”. Así como una mascota expresa amor incondicional de manera física, el espíritu de Dios es amor incondicional que se expresa de todas formas.

El cofundador de Unity Charles Fillmore escribió: “El amor es el poder que une y enlaza en armonía divina el universo y todo lo que hay en él”. Si me siento triste o desconectado, me dirijo a mi interior y recuerdo mi vínculo con el amor universal que une todo y a todos.

Soy consolado al saber que nunca estoy solo porque nunca estoy separado de Dios. El Espíritu de Dios es mi consuelo.

El Dios de ustedes dice: “Consuelen a mi pueblo; ¡consuélenlo!”—Isaías 40:1