Martes, Abril 7, 2015

EN UNIDAD CON DIOS, CUIDO DE MI CUERPO-TEMPLO.

Mi cuerpo es un templo sagrado —una creación divina— y cuido de él en sociedad con Dios. Honro mi cuerpo y respeto sus muchas funciones. Lo nutro con alimentos y bebidas saludables. Lo fortalezco mediante el ejercicio y el movimiento. Lo bendigo con pensamientos afirmativos y sueño reparador.

Cada célula, tejido, órgano y sistema está lleno de la vida sanadora de Dios. ¡Qué templo más maravilloso es mi cuerpo! Sé que la curación tiene lugar en todo momento. Aun cuando no vea o sienta resultados inmediatos, tengo fe en que estoy siendo renovado y rejuvenecido profundamente. Doy gracias por mi cuerpo-templo y por su fortaleza. Dios y yo cuidamos de mi cuerpo con gozo.

¡Que seamos colmados con lo mejor de tu casa, con la santidad de tu templo!—Salmo 65:4