Lunes, Septiembre 7, 2015

EL AMOR DIVINO ES LA ESENCIA DE MI SER.

Ser productivo es importante, y hasta necesario, para una vida plena y satisfactoria. Sin embargo, hacer sin descansar puede perjudicar mi salud. También puede impedir que reconozca mi valor intrínseco y que experimente amor.

Restauro mi bienestar tomando tiempo para sencillamente ser. Dejo ir la preocupación y la inquietud mental y me centro en la paz divina. Desisto de la creencia de que tengo que hacer y lograr más para merecer el amor y la aceptación de Dios.

El Amor divino lo abarca todo; de hecho, es la esencia de mi ser, y no tengo que hacer nada para ganarlo. Al sosegarme y sencillamente ser yo mismo, soy revitalizado. Al regocijarme en la quietud, experimento mi unidad eterna con el amor y la paz de Dios.

¡Reconozcan que yo soy Dios!—Salmo 46:10