Lunes, Octubre 6, 2014

SOY BONDADOSO Y AMOROSO CON LOS DEMÁS Y CONMIGO.

La bondad es una elección. No cuesta nada, sin embargo, es una experiencia gratificante. Cuando trato a los demás afablemente, me siento mejor acerca de mí mismo. Cada acto de bondad —grande o pequeño— produce gozo, paz y felicidad.

Una sonrisa sincera ofrece esperanza. Abrir una puerta, saludar y ser de ayuda pueden marcar la pauta en el día de alguien. También recuerdo ser bondadoso conmigo mismo. Si critico mi apariencia, mis acciones o pensamientos, me detengo y busco un rasgo característico que me guste de mí.

Ser bondadoso conmigo mismo es el primer paso para ser paciente y amoroso con los demás. Cuando elijo la bondad, recibo la recompensa del gozo, el amor y la paz.

El amor es paciente y bondadoso; no es envidioso ni jactancioso, no se envanece.—1 Corintios 13:4