Lunes, Octubre 12, 2015

DESCUBRO A DIOS EN EL CENTRO DE CADA EXPERIENCIA.
Hace siglos, los exploradores se fijaron la meta de atravesar el océano Atlántico en busca de prosperidad. La visión de unos pocos cambió las Américas. Algunas personas se enriquecieron y otras sufrieron penurias. Soy un explorador en mi propio derecho y apunto mi brújula hacia el bien mayor.

Noto mis sentimientos en cada situación y descubro la presencia de Dios en todo. Mi conciencia de unidad con la humanidad se expande. Si percibo retos a medida que exploro, me mantengo centrado en el amor. Presto atención a mi guía interna y encuentro el mejor resultado para todos. Cada experiencia de vida tiene valor. Crezco y progreso de acuerdo con el plan divino. ¡Soy próspero con Dios en el centro de cada descubrimiento!

El corazón del inteligente adquiere sabiduría.­—Proverbios 18:15