Lunes, Noviembre 2, 2015

SOY CONSOLADO AL ORAR POR OTROS.

Las personas en mi vida me bendicen infinitamente. Cuando hago mi lista de gratitud, pienso en familiares, amigos, compañeros de trabajo y conocidos que me han influenciado positivamente. Mi corazón se abre lleno de agradecimiento y amor.

Recuerdo también a quienes han hecho su transición de esta vida y hago una pausa devota. Voy a mi interior y digo una oración de gratitud por ellos. Puede que me emocione y eche de menos la presencia de seres amados en mi vida. De ser así, digo una oración más profunda. Busco solaz y consuelo en la presencia moradora de Dios.

En la quietud de la oración, recuerdo que así como Dios cuida de mí, mis seres queridos también están siempre al cuidado divino.

Doy gracias a mi Dios, haciendo siempre memoria de ti en mis oraciones.—Filemón 1:4