Lunes, Junio 15, 2015

SOY SANO EN MENTE, CUERPO Y ESPÍRITU.

Si no me siento bien, recuerdo que la salud es el patrón divino de mi mente, cuerpo y alma. Utilizo el poder de la imaginación para visualizar salud perfecta. Con esa visión, me dirijo a mi interior para bendecir y dar gracias a cada parte de mi cuerpo, consciente de que toda célula de mi ser busca expresar la salud de Dios.

Si me siento abatido, recuerdo mi vínculo constante con el Espíritu. Dejo ir cualquier resistencia mental, emocional o física. Al permanecer con mi conciencia enfocada en la salud, sano completamente. Siento calma, ya que el poder sanador de Dios está siempre presente —siempre fluyendo en mí.

Siento gratitud por la salud perfecta que disfruto ahora.

Cuando te llamé, me respondiste, y aumentaste mis fuerzas.—Salmo 138:3