Lunes, Febrero 9, 2015

SIEMPRE CUENTO CON LA GUÍA DIVINA.

Soy un estudiante de la vida y Dios es mi maestro. Mi Maestro Divino me instruye en todo lo que necesito saber. El curso dura toda la vida, es seguro y veraz. Según aprendo, siento gozo y satisfacción. Mi Maestro me muestra el camino y me apoya en las situaciones nuevas.

Cuando una lección de vida surge, tomo tiempo en la quietud para prestar atención a mi guía divina. Abro mi corazón a lo que he de aprender. Mi intuición sirve como un canal mediante el cual soy guiado hacia mi bien. Ya vaya por senderos conocidos o nuevos, mi Maestro guía cada uno de mis pasos. Al reconocer y comprender mi lección, doy gracias por mi crecimiento. Nunca estoy solo; Dios siempre está conmigo.

Enséñame, Señor, tu camino y llévame por el camino recto.—Salmo 27:11