Lunes, Diciembre 7, 2015

PONGO MI FE EN EL PODER SANADOR DE DIOS QUE MORA EN MÍ.

Cuando enfrento un reto de salud, me dirijo a Dios en oración. Este tiempo sagrado en comunión con lo Divino me recuerda mi naturaleza espiritual. Al tener presente mi unidad con Dios, me siento más y más en paz. Mi identidad espiritual me ayuda a acceder al manantial de salud en mí.

He sido creado a imagen y semejanza de Dios, de manera que soy innatamente sano. Sé que existe un poder en mí que es mayor que cualquier circunstancia o condición.

Disfruto de mayor salud y bienestar al confiar en que el poder de Dios en mí me restaura y renueva en todo sentido. Al mantener mi fe en el poder sanador de Dios, me siento restaurado, renovado y vibrantemente vivo.

Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: “Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado”. Y la mujer fue salva desde aquella hora.—Mateo 9:22