Lunes, Diciembre 14, 2015

ABRO MI CORAZÓN Y ACEPTO A MI SER QUE DESPIERTA.
La vida es un viaje continuo en constante desarrollo. Cada día provee oportunidades para ver nuevos paisajes. Al acoger lo que cada día me ofrece, utilizo cada situación como una oportunidad para abrir mi corazón y profundizar mi comprensión.

Mantengo los ojos bien abiertos a las posibilidades, y me pregunto: “¿Qué es lo próximo para mí?” Espero con fe en que el Espíritu responderá. Al hacerlo, centro mi atención en mi corazón, el cual late con el ritmo del Espíritu. Con cada latido recibo la seguridad de que soy guiado a una conciencia interna de mayor energía y luz. Despierto a discernimientos nuevos y espontáneos. Mi visión se expande para aceptar con gozo lo que este día me brinda.

Reciban ánimo en su corazón, para que permanezcan unidos en amor y enriquecidos con un perfecto entendimiento.—Colosenses 2:2