Lunes, Diciembre 1, 2014

¡YO SOY LA LUZ DEL MUNDO!

La luz de Dios resplandece por medio de mí, guiándome a ser una presencia amorosa. El salmista cantó: “Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino”. La misma luz que brilló a través de Jesús mora en mí y en mis seres queridos.

Si busco respuestas, confío en que el Cristo morador me mostrará el camino. Conforme sigo la guía de Jesús, mis pasos son firmes y mis palabras expresan fe. Cuando oro por otros, afirmo: Dios te guía hacia tu mayor bien. Visualizo que mis seres queridos están receptivos a la luz del Espíritu.

Al permitir que Dios ilumine mi vida, veo claramente mi camino. Bendigo a los demás y soy una presencia de luz en el mundo.

Que su luz brille delante de la gente, para que, viendo el bien que ustedes hacen, todos alaben a su Padre que está en el cielo.—Mateo 5:16