Lunes, Agosto 17, 2015

MI VIDA SE DESENVUELVE EN ORDEN PERFECTO.

Un árbol comienza como una semilla y se convierte en un retoño. A la larga, llega a ser un árbol maduro capaz de proveer refugio, alimento y belleza a todos a su alrededor. Nadie le pregunta a la semilla por qué no ha dado fruto, ni al retoño por qué no puede soportar el peso del columpio de un niño. El crecimiento de un árbol toma años, mas es fácil ver su desarrollo ordenado.

Recuerdo ser paciente con el orden de los sucesos en mi vida. Al mirar en retrospectiva, veo cómo las oportunidades y personas correctas llegaron en el momento justo. Afirmo con confianza: Todo está en orden divino. Escucho y sigo mi guía acerca del próximo paso que he de dar.

No se aflijan por nada, sino preséntenselo todo a Dios en oración; pídanle, y denle gracias también.
—Filipenses 4:6