Lunes, Abril 13, 2015

RECLAMO UNA VIDA DE POTENCIAL INFINITO.

Cuando mi atención está enfocada en la limitación y la imposibilidad, es difícil recordar mi potencial infinito. El mundo de las apariencias puede ser desalentador. Si no siento la paz, el amor y el gozo de Dios, hago un cambio. Dirijo la atención a mis sentimientos y utilizo el poder en mí para dejar ir la preocupación.

Cierro los ojos y oro. Centro mi atención en la luz y el amor de Dios, y suelto las tensiones en mi cuerpo gradualmente. La prosperidad abundante, el amor infinito y el gozo ilimitado son mi derecho de nacimiento. Abro los ojos y veo de manera diferente, como si lo hiciera a través de los ojos de un niño. Ahora, veo que la vida ante mí está llena de potencial.

Ustedes han nacido de nuevo, y no de una simiente perecedera, sino de una simiente imperecedera, por la palabra de Dios.—1 Pedro 1:23