Jueves, Septiembre 4, 2014

RESPONDO AL LLAMADO DIVINO.

Puede que haya sido un seguidor del mundo externo y de sus opiniones en vez de ser un discípulo de mi naturaleza divina —el Cristo en mí. Quizás me haya sobrecargado y frustrado al esforzarme por triunfar. Hoy veo la futilidad de buscar sólo el éxito material. Ceso de batallar para lograr satisfacción temporal y enfoco mi energía en lo eterno.

El Yo Soy en mí es quien lleva la antorcha —la luz divina que guía mi camino. Al seguir mi naturaleza divina y estar atento a su guía, desarrollo mis facultades espirituales. Me convierto en un discípulo de lo Divino en mí y crezco en fe, fortaleza y amor. Al hacerlo, logro el éxito verdadero —una mente clara y un corazón satisfecho.