Jueves, Septiembre 18, 2014

ESTOY EN LA PRESENCIA DE DIOS.

Puede que experimente una sobrecarga sensorial y mi concentración y sentido de paz se vean perturbados debido a la televisión, la internet o las redes sociales. Para recobrar la serenidad, le bajo el volumen al mundo externo y avivo la paz de Dios en mí.

Me desconecto de todo aquello que me distraiga y descanso en los sonidos naturales del momento presente. Un sentimiento de paz me llena cuando el ruido cesa y cierro mis ojos. Siento la paz de Dios aquí y ahora. Centro mi atención en el espacio sagrado en mí donde moro con la Presencia y afirmo: Yo soy la paz de Dios.

Al finalizar mi meditación, me siento renovado y seguro de la paz siempre presente.