Jueves, Septiembre 17, 2015

MI VIDA REFLEJA MI ARMONÍA INTERNA.

Las circunstancias de mi vida con frecuencia reflejan mi estado mental. Si pienso que estoy atascado, tal vez necesite realinear mis valores y prácticas espirituales.

En oración, presto atención a mi mente y corazón. Con compasión veo si he estado viviendo fuera de armonía con los principios de la Verdad. Puede que sienta resentimiento hacia otra persona o que esté viviendo partiendo del temor en vez de la fe.

Estar consciente de cualquier discordia me empodera para transformarla. Le entrego la situación a Dios con amor. El Amor divino restaura el fluir natural de mi vida. Al estar más en armonía con mi ser mayor, mis relaciones con los demás y mis reacciones a los sucesos de la vida se tornan más afables y apacibles.

Y los que procuran la paz, siembran en paz para recoger como fruto la justicia.—Santiago 3:18